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La IA llega al aula: Gemini, Copilot y el cambio educativo


 La IA en el aula ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad operativa. Tecnologías como Gemini de Google y Copilot de Microsoft están siendo integradas en plataformas educativas y sistemas administrativos, transformando procesos de preparación, evaluación y apoyo a estudiantes en todos los niveles.


Este artículo revisa cómo llegan estas herramientas, qué usos prácticos ya muestran, qué riesgos y políticas emergen, y qué pasos concretos pueden tomar centros y gobiernos para aprovechar beneficios y mitigar daños.


Despliegue masivo: Gemini y Copilot llegan a los ecosistemas escolares

En septiembre de 2025 Google anunció Gemini for Education integrado en más de 1.000 instituciones de educación superior en EE. UU. y alcanzando más de 10 millones de estudiantes. Google también incorporó Gemini en Google Workspace for Education sin coste adicional para cuentas educativas y asegura que los datos de cuentas educativas no se usan para entrenar sus modelos.


Por su parte, Microsoft ofrece Copilot Chat sin coste adicional para cuentas educativas (licencias A1/A3/A5) y Microsoft 365 Copilot como complemento académico con un precio mostrado en 2025 de alrededor de $18 USD por usuario/mes para oferta académica. Microsoft además potencia Copilot con agentes y Copilot Studio para crear experiencias educativas personalizadas.


Ambos proveedores destacan protecciones y controles administrativos orientados a colegios y universidades. Google presentó en ISTE 2025 funciones como generación de cuestionarios personalizados, Gems (expertos AI personalizables), integración con Classroom/Forms/NotebookLM y controles administrativos para proteger datos estudiantiles. Microsoft, a su vez, promueve integración curricular y alineamiento con millones de estándares educativos mediante EdGate.


Usos prácticos en el aula: qué hacen hoy las herramientas de IA

Las herramientas ya se usan para crear hojas de trabajo, generar exámenes y soluciones, adaptar textos por nivel, traducción simultánea y producir materiales visuales. También se emplean para apoyar a estudiantes con necesidades educativas especiales y para diseñar actividades diferenciadas.


En muchos centros la IA se utiliza detrás de las escenas: preparar lecciones, resumir contenidos y generar planes de actividad. El informe TALIS/OECD (2024) muestra que entre las aplicaciones más frecuentes figuran resumir contenidos (≈68%) y generar planes/actividades (≈64%).


Además, encuestas y estudios recientes señalan una adopción estudiantil muy alta: informes de 2025 indican que en algunas muestras universitarias del Reino Unido hasta el 92% de estudiantes han usado IA para trabajo académico, impulso que obliga a universidades a stress-test sus evaluaciones.


Impacto en el trabajo docente: ahorro de tiempo y nuevas cargas

Encuestas como la Gallup‑Walton (mar‑abr 2025) muestran que el 60% de los docentes públicos K‑12 en EE. UU. usaron herramientas de IA en el curso 2024, 25, y quienes usan IA semanalmente estiman un ahorro medio de 5,9 horas por semana, equivalente a cerca de seis semanas al año lectivo.


Los docentes reportan que ese tiempo recuperado se dedica a retroalimentación y apoyo personalizado, pero al mismo tiempo surge una nueva carga: la verificación de autoría y la prevención de mal uso. Aproximadamente el 71% de docentes indica que el uso estudiantil de IA aumenta la necesidad de comprobar la integridad académica.


En Europa la adopción varía mucho entre países: TALIS/EU‑22 (2024) muestra diferencias importantes , por ejemplo, 14% en Francia frente a 52% en Albania, y en la UE los usos se concentran más en preparación y planificación que en usos directos de aula.


Riesgos, integridad y regulación: el marco que se está construyendo

Los riesgos identificados incluyen plagio y fraude, amplificación de sesgos, errores factuales de los modelos y lagunas en la formación docente y las políticas escolares. Informes de 2024, 25 (OECD, EdWeek) subrayan la preocupación por integridad académica, sesgos y privacidad.


En el plano regulatorio, el AI Act de la UE entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y las obligaciones para modelos de propósito general empezaron a aplicarse desde el 2 de agosto de 2025, con despliegues y requisitos adicionales previstos hasta 2026, 2027. En EE. UU. la Orden Ejecutiva Advancing Artificial Intelligence Education for American Youth (23 abr 2025) creó el White House AI Education Task Force para coordinar recursos, ética y alfabetización AI.


La presión sobre proveedores y centros para mayor transparencia y auditorías externas crece: los mensajes oficiales prometen protecciones, pero reguladores y expertos piden verificaciones independientes sobre uso de datos, sesgos y controles.


Política pública, alianzas y formación docente

La llegada masiva de IA al sector educativo ha impulsado colaboraciones público‑privadas y compromisos de inversión. Microsoft anunció planes de inversión por $4.000M para formación, investigación y donaciones en educación; Google comunicó compromisos por $1.000M para programas y acceso a Gemini for Education.


También hay iniciativas concretas para formar docentes: Microsoft, OpenAI y Anthropic financian formación con sindicatos docentes en EE. UU., donde Microsoft aporta $12.5M a la AFT (5 años), OpenAI $8M + $2M en recursos técnicos y Anthropic $500k, con el objetivo de crear hubs de formación y capacitar a centenares de miles de docentes. Randi Weingarten (AFT) declaró: There is no one else who is helping us with this. That’s why we felt we needed to work with the largest corporations in the world… We went to them, they didn’t come to us.


Brad Smith (Microsoft) advirtió: While it’s easy to see the benefits right now, we should always be mindful of the potential for unintended consequences. Estas voces reflejan el doble objetivo: acelerar la adopción pero con guardrails formativos y éticos.


Privacidad, protección de menores y transparencia técnica

Google asegura que los datos de cuentas educativas no se usan para entrenar modelos y ha añadido controles como integración con Family Link para acceso de menores, con filtros y notificaciones parentales. Microsoft promete enterprise data protection al integrar datos del tenant y herramientas administrativas que limitan la exposición de información sensible.


Sin embargo, expertos y reguladores piden auditorías externas y mayor claridad sobre los procesos de entrenamiento y la gobernanza de datos. Las promesas de cumplimiento (FERPA/COPPA/FedRAMP) son un primer paso, pero la implementación y la supervisión independiente serán decisivas.


En la práctica, muchas instituciones complementan estas protecciones con políticas locales: controles de acceso, acuerdos con proveedores, y formación obligatoria sobre privacidad y uso responsable para docentes y estudiantes.


Recomendaciones prácticas para centros y docentes

Las recomendaciones emergentes de organismos como la OECD y actores educativos clave incluyen formación docente obligatoria en IA, políticas escolares claras sobre uso estudiantil, y la adaptación de evaluaciones para reducir vulnerabilidades. Herramientas de detección y el stress‑testing de exámenes son cada vez más habituales en universidades.


Es recomendable que las escuelas definan roles y procesos: qué herramientas están permitidas, cómo se autentica la autoría, qué apoyos se ofrecen a quienes usan IA para mejorar aprendizaje y no sustituir el trabajo personal, y cómo se documenta el uso en tareas evaluadas.


Finalmente, involucrar a educadores en el diseño de formaciones y en la compra/implementación de soluciones es clave para que la tecnología responda a necesidades pedagógicas reales y no solo a demandas comerciales.


En suma, la IA en el aula , encarnada hoy por Gemini, Copilot y otros, ofrece beneficios tangibles y medibles, como ahorro de tiempo para docentes y mayor personalización del aprendizaje. Pero también plantea nuevos retos de integridad, equidad y gobernanza que exigen políticas, formación continua y supervisión.


La tarea para sistemas educativos, reguladores y proveedores es ambiciosa: desplegar tecnologías útiles y seguras, garantizar transparencia y protección de datos, y capacitar a docentes y estudiantes para que la IA sea una herramienta que potencie el aprendizaje sin sacrificar valores académicos ni derechos fundamentales.

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